Implica un clima de negocios que ofrezca reglas comerciales nacionales e internacionales claras y que propicien el desarrollo de empresas y estrategias cada vez más elaboradas e internacionales; seguridad jurídica de las inversiones; infraestructura logística, energética y de telecomunicaciones que estimule la innovación y productividad; una base suficiente de capital humano calificado; imperio de la ley que garantice independencia de las cortes, respeto de los contratos y seguridad personal y de los activos; y cadenas de valor profundas con alto valor agregado local para asegurar mayor arraigo y competitividad más especializada.